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¿Cuál es el mayor lastre de la tecnología móvil actualmente?

obsolescencia programada

Hace unos años tuve la oportunidad de ver el documental “Comprar, Tirar, Comprar” (Cosima Dannoritzer, 2011) en el cual se explica un fenómeno, hasta entonces, totalmente desconocido para mí: la “obsolescencia programada”. Este concepto hace referencia a que los fabricantes acortan la vida útil de los productos basados en su interés de vender más, programando una duración menor a las capacidades reales del objeto a vender. Esto comenzó según el documental, con las bombillas eléctricas, a las cuales se les redujo a propósito su duración para garantizar un recambio que mejorara las ventas.

Otros ejemplos de este tipo son el de las impresoras que cuentan con un chip que las inutiliza después de un determinado número de impresiones o los dispositivos para copia de CD/DVD.

Un punto interesante es el de las baterías de litio. En el documental se presenta el caso de una demanda contra Apple por cuenta del iPod y esto vino nuevamente a mi mente cuando hace pocos meses se demostró por fin lo que se venía comentando en foros de electrónica de consumo, que la Empresa de Cupertino hacía más lentos sus dispositivos al tiempo que lanzaba su nueva línea de productos.

La propia Apple emitió un comunicado explicando la situación y achacando el problema a la batería y su degradación en el tiempo, por lo cual justifican una disminución de la velocidad del dispositivo para proteger la vida de la batería.

Un problema muy actual

Esto demuestra lo que siempre he pensado, que las baterías son el cuello de botella de la tecnología móvil. ¿Realmente es sostenible el argumento de “móvil” o “portátil” si la autonomía del dispositivo no pasa de un día? Nos hacemos esclavos de los cargadores hasta el punto que lo primero que hacemos al entrar a un sitio público, es escoger puesto (aeropuertos o restaurantes por ejemplo) basados en la ubicación de la toma a la corriente. ¿Cuántas veces nos hemos quedado sin batería en momentos importantes?

Todavía recuerdo cuando cargaba mi Nokia 3310 y me duraba casi una semana sin necesidad de recargar. Ya sé lo que estás pensando, entiendo perfectamente que las nuevas prestaciones de los smartphones (pantalla, cámara, procesador, GPS, etc) han incrementado la demanda energética del dispositivo, pero parece que la tecnología en este aspecto no ha avanzado al mismo paso, como lo ha hecho en términos de conectividad y potencia.

Se ha reducido el tiempo de carga o incluido carga inalámbrica pero la duración sigue intacta. Los avances han sido a nivel de optimización energética del procesador, pantallas OLED con menor consumo energético y la mejor administración por software (modo doze de Android). Pero la única forma real de aumentar la duración de la batería ha sido aumentar su tamaño, pero con limitaciones por el diseño del dispositivo.

Agravando la situación

Y volvemos a la demanda de Apple, que muestra otro problema grave y es que las baterías actuales tienen un número limitado de cargas y van perdiendo la duración de la misma, hasta que dejan de funcionar. Esto no es un descubrimiento reciente, se sabe desde que se inventaron las baterías. Entonces, ¿por qué tanto alboroto? Pues bueno, en los teléfonos siempre era común quitar la batería del dispositivo para apagarlo cuando se “aconchaba” o remplazarla cuando empezaba a fallar. Pero fue Apple quien empezó la moda de “unibody” que significa que no se puede extraer la batería y que está pegada al chasis del móvil y con un acceso difícil, lo cual fue prontamente seguido por todos los fabricantes.

obsolescencia programada

¿Qué explicación hay a esta decisión? Desde el punto de vista del diseño y fabricación del dispositivo, se presentan ventajas al fabricante, aunque no se trasladan al usuario ya que no se ve afectado el precio del dispositivo, pero si la vida útil del dispositivo, ya que una vez muerta la batería, muerto el teléfono.

Estamos hablando que un smartphone que podría perfectamente durar 5 años (con un cuidado normal), se verá afectado en su duración por una batería que dura tres años y que a partir del primer año presenta síntomas de degradación.

Ahora no se trata de cambiar de teléfono por estar a la última moda o por mejorar las prestaciones, sino porque ya no funciona, o funciona muy lento y por menos tiempo…

obsolescencia programada
Ciclo obsolescencia programada

Otro punto a considerar es el de la basura tecnológica y la correcta disposición de las baterías gastadas, la cual crece a niveles exponenciales. Con este ritmo de consumo, estamos gastando los recursos naturales rápidamente y produciendo cada vez más desperdicios de alto riesgo contaminante para lo cual las empresas del sector no tienen ninguna línea de acción.

Una luz de esperanza entre todo esto

¿Se ve una solución a futuro? Según informaciones recientes, la firma coreana Samsung ya ha pasado de la etapa de investigación a desarrollo de baterías con componentes de grafeno que incrementan en un 45% la capacidad de miliamperios y disminuyen su tiempo de carga en cinco veces.

La importancia de este avance va mucho más allá de un capricho del usuario de smartphones, las baterías literalmente mueven al mundo, toda vez que los vehículos eléctricos son una realidad que se imponen y que son quienes más han impulsado los avances en el tema de las baterías.

grafeno graphenea

¿Conclusión…?

Así que aunque las cosas tienden a mejorar, los primeros resultados se empezarán a ver en el 2020, lo cual nos pone a pensar si en ese momento no se quedarán cortas las nuevas baterías con los requerimientos del futuro hardware con procesadores de Inteligencia Artificial, triples cámaras traseras y pantallas 4K de más de 6 pulgadas….

Tendremos que esperar por un mañana más brillante en el tema de las baterías (y llevar nuestro cargador a todas partes)… ¿Tú qué opinas?

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